Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): El fasto natalicio del Imam Hasan Askari (P) es una ocasión para releer la sira de una personalidad que, pese a la brevedad de su vida y a las severas restricciones políticas y sociales, ofreció un modelo perdurable de conocimiento, piedad, valentía, paciencia, sentido de la responsabilidad y generación de esperanza. El Imam Hasan Askari (P) asumió el imamato en un contexto en el que el gobierno abasí, consciente de la posición intelectual y social de los Imames (P) y de su convicción sobre la idoneidad de la familia del Profeta (la paz sea con él y su familia) para conducir a la comunidad islámica, imponía amplias restricciones sobre su persona y sus seguidores. Sin embargo, las presiones y la vigilancia de seguridad no lograron interrumpir la continuidad de la guía de la comunidad ni debilitar el vínculo entre el Imam y los shiíes.
El Imam Hasan Askari (P): un modelo de resistencia en circunstancias difíciles
El período del imamato del Imam Hasan Askari (P) se cuenta entre los más difíciles en la vida de los Imames (P). El Imam (P) permaneció en prisión bajo la vigilancia de espías y, aun en los períodos de libertad, estaba obligado a presentarse regularmente ante el aparato del califato. Sus compañeros tampoco tenían permitido llamarlo por su nombre en lugares públicos y, en ocasiones, por el mero hecho de tener contacto con él, terminaban también encarcelados. A pesar de estas presiones, el Imam no interrumpió el camino de la guía y el servicio a la comunidad. Las circunstancias difíciles no fueron para él un pretexto para eludir su responsabilidad; por el contrario, con prudencia, valentía y paciencia, continuó cumpliendo la función del imamato; es decir, las restricciones no deben impedir que el ser humano creyente cumpla con su deber, corrija a la sociedad y sirva a los demás.
La red de wikala: la estrategia del Imam para comunicarse con los shiíes
Con el aumento del número de shiíes y su dispersión en distintas regiones, el Imam Hasan Askari (P) se comunicaba con sus seguidores a través de representantes (wukalá). Esta red abarcaba regiones como Jorasán, Gorgán, Qom y Ahvaz (1). Los representantes del Imam tenían la tarea de dar seguimiento a los asuntos intelectuales, espirituales y materiales de los shiíes. En un contexto en el que el contacto directo con el Imam resultaba difícil, ellos fungían como intermediarios confiables para transmitir cartas, recibir contribuciones religiosas y atender los problemas de la gente. Esta labor demuestra que el Imam (P), junto con la guía espiritual, prestaba también atención a la organización social y a la resolución de los problemas reales de la gente; pues la comunidad de creyentes debe ser, frente a las dificultades, cohesionada, responsable y estar dotada de mecanismos adecuados de comunicación y servicio.
Franqueza en la defensa de la verdad y en la lucha contra la tergiversación
El Imam Hasan Askari (P) no guardaba silencio frente a las innovaciones y desviaciones intelectuales y sociales. Criticó la ornamentación excesiva de las mezquitas al estilo de los palacios (2) y esclareció la posición de Amir al-Mu'minin, Imam Ali (P) y el verdadero sentido de las palabras del Profeta (la paz sea con él y su familia) en el día de Ghadir (3); por lo tanto, según la sira del Imam Askari (P), el creyente verdadero no es quien solo se ocupa de su propia corrección individual, sino quien también actúa con responsabilidad frente a la tergiversación, la injusticia y la desviación.
El reconocimiento de amigos y adversarios ante la grandeza del Imam
Una de las características sobresalientes del Imam Hasan Askari (P) fue que incluso sus adversarios intelectuales y políticos reconocían su elevada posición. Cuando uno de los sabios no shiíes escribió un libro sobre supuestas contradicciones en el Corán, el Imam enseñó ciertos argumentos a una persona y la envió ante él. Aquel sabio, tras escuchar los argumentos, reconoció que un razonamiento semejante solo podía provenir de la familia del Profeta (la paz sea con él y su familia), y ordenó quemar todo lo que había escrito de aquel libro (4).
Asimismo, uno de los carceleros del gobierno, opuesto a los alauíes, tras un tiempo de convivencia con el Imam en prisión, en lugar de emitir un informe negativo, habló de su devoción, su humildad y su pureza. Uno de los funcionarios del gobierno abasí también consideró al Imam Hasan Askari (P), por su comportamiento, dignidad, castidad, nobleza y posición social, superior a los demás notables de Bani Hashim. Estos reconocimientos muestran que la virtud verdadera no puede negarse ni siquiera en el ámbito de la propaganda de los adversarios, y que el conocimiento, la ética, la pureza y el comportamiento digno son la manera más eficaz de dar a conocer la verdad a los demás.
El Imam Askari (P) y la lección de la dignidad humana
El Imam Hasan Askari (P) amonestó a uno de sus compañeros por faltarle el respeto a una persona pecadora. Aquel compañero tenía sus razones para actuar así, pero el Imam insistió en que ni siquiera a tales personas se les debe humillar u ofender, pues están vinculadas a la familia de Ahlul Bayt (PB) (5). Este comportamiento del Imam encierra una lección importante sobre la manera de corregir a los demás. El Imam no estaba de acuerdo con el pecado, pero no buscaba corregir al ser humano mediante la humillación o la destrucción de su personalidad. El resultado de esta actitud fue que aquella persona, tras escuchar las palabras del Imam, abandonó el pecado y se convirtió en uno de los piadosos de su época. De esta sira se desprende que, en la educación social y religiosa, debe distinguirse entre rechazar una conducta incorrecta y humillar a la persona. La corrección verdadera se logra cuando va acompañada de dignidad, benevolencia y la oportunidad de enmendarse.
El criterio para ser shií según la visión del Imam Hasan Askari (P)
El Imam Hasan Askari (P), en una carta dirigida a sus seguidores, estableció criterios claros para una vida de fe. Recomendó a los shiíes observar la piedad, esforzarse en el camino de Dios, ser fieles a la confianza depositada en ellos, prolongar la postración (suyud) y respetar los derechos de los vecinos, y afirmó que quien actuara así sería shií y complacería al Imam. Asimismo, el Imam pidió a sus seguidores ser un ornato para Ahlul Bayt (PB) y no motivo de vergüenza para ellos; atraer el afecto hacia Ahlul Bayt (PB) y alejar de ellos toda fealdad. El recuerdo de Dios, el recuerdo de la muerte, la recitación del Corán y el envío de bendiciones (salawat) fueron otras de las recomendaciones de aquel Imam (6); por lo tanto, ser shií no es solo un título o una pretensión, sino que debe reflejarse en la conducta cotidiana del ser humano:
- en la fidelidad a la confianza depositada;
- en el respeto de los derechos del vecino;
- en el respeto hacia los demás;
- en el control de la lengua y la conducta;
- en la relación con el Corán y el recuerdo de Dios;
- y en el esfuerzo por que la conducta del ser humano sea motivo de honor para la escuela de Ahlul Bayt (PB).
El joven de hoy y el ejemplo del Imam Askari (P)
El Imam Hasan Askari (P) asumió el imamato alrededor de los veinte años de edad y alcanzó el martirio a los veintiocho; sin embargo, esa corta vida estuvo colmada de guía, lucha, paciencia, gestión y formación de seres humanos. Su vida ofrece al joven de hoy varios mensajes prácticos:
a. La juventud es una etapa de responsabilidad
El Imam Askari (P) demostró que la corta edad no es un obstáculo para asumir grandes responsabilidades. El joven creyente puede desempeñar un papel activo en la familia, la sociedad, el ámbito académico y el espacio cultural.
b. Las presiones no deben volver pasivo al ser humano
El Imam, en condiciones de vigilancia, prisión y restricción, no abandonó la guía de la gente ni la resolución de sus problemas. Por lo tanto, las dificultades sociales y personales no deben conducir a la indiferencia ni a la desesperanza.
c. La fe debe ir acompañada de la ética
El respeto hacia los demás, evitar la humillación, la fidelidad a la confianza depositada, el respeto de los derechos del vecino y el servicio a la gente son parte inseparable de la fe en la escuela del Imam Askari (P).
d. Defender la verdad requiere perspicacia y valentía
El Imam, a pesar del clima de seguridad, no se abstuvo de expresar la verdad ni de confrontar las innovaciones. El joven creyente también debe adoptar, frente a la tergiversación y la desviación, una postura correcta basada en el conocimiento, la lógica y el valor.
e. La esperanza es el capital del creyente en tiempos difíciles
El Imam Hasan Askari (P), incluso en prisión, infundía esperanza en el futuro a sus seguidores y anunciaba la llegada de un hijo que llenaría el mundo de justicia y equidad después de que este se hubiera llenado de opresión. Esta esperanza no era una esperanza pasiva, sino que iba acompañada de paciencia, acción, sentido de la responsabilidad y una espera constructiva (7).
El natalicio del Imam Askari (P): una ocasión para revisar el estilo de vida
El natalicio del Imam Hasan Askari (P), además de ser una ocasión para la felicitación y la alegría, es una oportunidad para revisar el estilo de vida individual y social. En este día podemos preguntarnos:
- ¿Somos, con nuestra conducta, motivo de honor para Ahlul Bayt (PB)?
- ¿Tenemos paciencia y perseverancia frente a las dificultades?
- ¿Prestamos atención a los derechos de los vecinos y de quienes nos rodean?
- ¿Tratamos a las personas que se equivocan con el fin de corregirlas y con benevolencia, o las humillamos?
- ¿Adoptamos una postura consciente y responsable frente a las desviaciones y tergiversaciones?
- ¿La esperanza en el futuro nos impulsa a esforzarnos más por corregir a la sociedad?
El Imam Hasan Askari (P), en su corta vida, ofreció un modelo completo de conocimiento, piedad, pureza, valentía, paciencia, gestión y esperanza. En las condiciones políticas y sociales más difíciles, mantuvo su vínculo con los shiíes, atendió sus problemas, defendió la verdad y enseñó a sus seguidores criterios claros para una vida de fe. El natalicio de aquel gran Imam nos recuerda que la grandeza del ser humano no depende de la duración de su vida ni de la disponibilidad de condiciones favorables, sino del grado de su fe, su sentido de la responsabilidad, su servicio a la gente y su perseverancia en el camino de la verdad.
Autora: Zeinab Jatun Shirinkar
Notas
- Ibn Shahr Ashub, Manaqib Al Abi Talib, t. 4, p. 425.
- Al-Tusi, Al-Gaiba, p. 206.
- أراد بذلك علما يعرف به حزب الله عند التفرقة؛ Al-Irbili, Kashf al-Gumma, t. 3, p. 219.
- Ibn Shahr Ashub, Manaqib Al Abi Talib, t. 4, p. 424.
- Mawsu'at al-Imam al-Askari (P), p. 275.
- Mawsu'at al-Imam al-Askari (P), p. 315.
- «والله سيكون لي ولد يملأ الأرض عدلا كما ملئت ظلما وجورا»؛ Al-Irbili, Kashf al-Gumma, t. 3, p. 307.
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